Última actualización · 24 de julio de 2026
Cada listado en este sitio nace como un bloque denso de texto legal en un periódico: el edicto de subasta. El aviso está redactado para abogados, pero su estructura es la misma en todos los casos, y cada campo contesta una pregunta que un licitador necesita contestada. Esta guía recorre el aviso campo por campo, explica dónde se publican los edictos y señala qué detalles merecen una segunda mirada antes de confiar en ellos.
Esta información es educativa; no constituye asesoría legal. El edicto y la orden de venta del tribunal controlan cada subasta; si esta página y un aviso específico difieren, gana el aviso.

Periódicos, tablones del tribunal y ningún portal oficial.
La ley exige dos vías de aviso antes de una venta judicial: avisos escritos fijados por dos semanas en tres sitios públicos del municipio donde se celebrará la venta, y la publicación del edicto dos veces, con al menos siete días de intervalo, en un diario de circulación general. La venta solo puede celebrarse catorce días o más después de la primera publicación, y una venta que omite estos pasos es nula (Regla 51.7, Reglas de Procedimiento Civil de 2009).
No existe un portal oficial del gobierno para estos avisos. La sección de Subastas de la página del Poder Judicial cubre las compras del propio sistema judicial, una confusión común y costosa. En la práctica, los edictos aparecen en las páginas de avisos legales de los diarios del país, y un mismo edicto suele anunciar de una vez todas las rondas programadas de la ejecución. Bidicua lee las páginas de avisos de los diarios que rastrea y convierte cada aviso capturado en un listado estructurado.
Qué te dice cada bloque del edicto y qué hacer con él.
El encabezado nombra el tribunal, la parte demandante (usualmente el banco ejecutante o su sucesor), los demandados y el número del caso, por ejemplo FA2023CV01234.
El número de caso es tu llave a todo lo demás: el expediente completo en secretaría contiene la sentencia, la orden de venta y cualquier suspensión que el periódico nunca publicó.
Un recuento de la deuda: la cuantía de la sentencia, la tasa de interés y la hipoteca que se ejecuta, con referencia sucinta a la sentencia que autoriza la venta.
Compara la deuda con el tipo mínimo. Cuando lo adeudado excede por mucho el mínimo de la tercera subasta, espera que el acreedor acredite su sentencia y sea difícil de superar.
La descripción registral, copiada del título: URBANA o RÚSTICA, el barrio o la urbanización, la cabida del solar y sus colindancias.
Este párrafo, y solo este párrafo, define qué se vende. Cotéjalo con el Registro de la Propiedad antes de asumir que la dirección que encontraste corresponde a la propiedad del aviso.
Las coordenadas registrales de la propiedad: el número de finca y dónde está inscrita en la sección del Registro de ese municipio.
Estos números son lo que necesita una empresa de estudios de título. Un aviso sin ellos debe levantar preguntas, pues la descripción tiene que permitir identificar la propiedad en el Registro.
El identificador de parcela del CRIM. La ley no lo exige en el edicto, así que muchos avisos lo omiten (el Art. 102 de la Ley 210-2015 lista el contenido requerido).
Si falta, derívalo de la descripción registral o del visor de mapas del CRIM; lo necesitarás para pedir certificaciones de deuda contributiva. Bidicua completa catastros ausentes cuando la parcela puede identificarse.
Los montos, titulares y vencimientos de cada gravamen anterior o preferente al que se ejecuta. La ley exige esta divulgación (Art. 102).
Estos gravámenes sobreviven la venta y pasan a ser tu responsabilidad, sin que parte alguna de tu puja se destine a ellos. Suma cada cifra de este bloque a tu costo real de adquisición.
Los nombres de acreedores con gravámenes inscritos después de la hipoteca ejecutada. Se les cita para poder cancelar sus gravámenes, y pueden pujar o saldar al demandante antes de la venta.
Los gravámenes posteriores se cancelan solo si sus titulares fueron debidamente notificados. Un acreedor posterior omitido puede luego pagar tu puja o exigir una nueva subasta (Art. 111), así que una lista larga de posteriores es una señal para el estudio de título.
Párrafos formularios que declaran que los licitadores aceptan la titularidad tal como está, toman la propiedad sujeta a los gravámenes preferentes y la adquieren libre de los posteriores.
Estas cláusulas tienen dientes: los términos del edicto obligan legalmente a todo licitador y a sus causahabientes (Art. 103). Pujar es aceptar.
La fecha, hora y tipo mínimo de cada subasta programada: el tipo pactado en la primera, dos terceras partes en la segunda, la mitad en la tercera (Art. 104).
Fíjate en cuál ronda es realmente la próxima. Un aviso que anuncia solo una segunda o tercera subasta te dice que las rondas anteriores ya fracasaron, lo cual es en sí información de mercado.
Dónde celebrará la venta el alguacil, normalmente una oficina del centro judicial, y cualquier término de pago distinto del dispuesto por ley: efectivo o cheque de gerente al momento de la buena pro.
Los términos de pago especiales solo valen si el tribunal los autorizó y constan aquí. Si no aparecen, planifica fondos certificados por el precio completo en el acto.
Cuatro patrones para detenerse antes de planificar una puja.
De vez en cuando un aviso imprime una cifra simbólica como tipo mínimo. Trátala como un problema de datos y confirma la cifra real en el expediente antes de planificar una puja.
Las rondas anteriores ya se celebraron sin adjudicación. El descuento es más profundo, y también lo que mantuvo alejados a los demás licitadores. Examina con más rigor gravámenes, condición y ocupación.
Las ventas suspendidas regresan con un edicto nuevo y fechas nuevas, a menudo meses después. Verifica si los términos cambiaron entre ciclos; en Bidicua, los ciclos anteriores quedan visibles en la línea de tiempo del listado.
La descripción registral prevalece sobre cualquier dirección postal, y hay avisos que no traen dirección alguna. Cuando ambas apuntan a lugares distintos, créele a la descripción y verifica con el Registro y el CRIM antes de seguir.
Cada listado de Bidicua es la versión estructurada de uno de estos avisos: el epígrafe se convierte en la referencia del caso, cada ronda anunciada pasa a la línea de tiempo con su fecha y su tipo mínimo, la descripción alimenta la ubicación y el mapa, y el catastro, cuando existe o puede recuperarse, enlaza el listado con los datos de parcela del CRIM y los identificadores del Registro que tu diligencia necesita.
Bidicua guarda el texto original del aviso con cada listado, de modo que cada extracción se coteja con las palabras exactas que publicó el tribunal.
Sí. Los términos del edicto y de la orden de venta obligan a todo licitador y a sus causahabientes (Art. 103, Ley 210-2015). Leerlo completo es parte de pujar.
Los defectos materiales del aviso pueden anular la venta por completo, pues una venta sin el aviso debido es nula (Regla 51.7). Si detectas una inconsistencia, revisa el expediente; el comprador de una venta anulada recupera el precio, pero pierde tiempo y gastos.
No. El aviso es solo texto, no existe derecho legal a inspeccionar y la venta es tal cual. Las visitas exteriores, los mapas de inundación y los récords del Registro y del CRIM son las herramientas de diligencia disponibles.
Ninguno es contenido requerido. La ley exige la descripción registral, los gravámenes, el precio y la logística de la venta; las direcciones y los números de catastro aparecen solo cuando quien redacta los incluye.
El proceso completo: rondas, diligencia, pago y qué compra realmente el que gana.
Confirmación, escritura, inscripción y posesión, paso a paso.
Conteos en vivo, tipos mínimos y tendencias de los mercados más activos.
Cada listado en Bidicua se construye a partir de su aviso publicado, con las rondas, los tipos mínimos y los identificadores extraídos y enlazados a los datos del CRIM y del Registro cuando están disponibles.